Mi Semana Santa

Espiritualidad

El señor nos entregó un gran mandato: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.

Un mandamiento nuevo que hoy más que nunca he llevado a la práctica. Antes de que esta maldita pandemia empezara me resultaba difícil el llevarlo a cabo, porque no veía o mejor dicho no encontraba una muestra de reprocidad en las personas que le brindaba mi amistad. Pero bien dijo San Agustín: “Ama sin esperar nada a cambio” “Ama hasta el final, da todo de ti”. Y tuvo que llegar esta lacra para hacerme abrir los ojos y el corazón para darme cuenta de ello.

Pues si querid@s lectores, en esta Semana Santa y cuaresma, lo he llevado a la práctica, el amor no debe de ser selectivo, el amor no debe de entender ni de sexo, ni de religión, ni de ideologías, ni de razas, el amor hacia nuestr@s amig@s, familiares, conocidos, allegados… Si debe de ser honesto y respetuoso. Digo esto porque he aprendido o mejor dicho he vuelto a recordar o me han hecho recordar todas las personas que con pequeños gestos le haces grande la vida, el día, el momento a cualquier persona incluso a ti mismo.

Volvieron los actos cuaresmales, llegaron los ensayos, llegaron las sonrisas, llegaron y afloraron los sentimientos, las lágrimas de felicidad volvieron a brotar en mis ojos, mi corazón volvió a coger ese compás que solo el latir de los cofrades entienden, ese latir que está vivo todo el año, pero que se hace más presente que nunca en dichas épocas del año y si, volvió ha decirme el señor: “He aquí lo que perdiste y has vuelto a encontrar, llévalo por bandera y no pierdas tu rumbo”.

Él quiso que mediante las palabras de mis amigos Luis y Paco me acercara de nuevo al amor y la humildad que nos enseña y muestra a diario el barrio de Piedras redondas y su hermandad de la unidad la cual hace que La Paz se encuentre diariamente en la unidad que todos debemos de tener, en la que los padres jesuitas tienen una gran misión: “El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras” (San Ignacio de Loyola). Encontré el amor y cariño de los compañeros que llevaban más tiempo y me acogieron desde el primer momento llevando así ese concordato a la práctica… Paz y Unidad.

El domingo de ramos en la tribuna de prensa por la mañana el señor me enseñó que en lo más sencillo y puro, que para mí son los niños, su hijo llega mostrando su amor sin presumir de ello, llegada la tarde y desde otro barrio humilde como es el de regiones devastadas, mi segunda casa, el señor mediante su ejemplo de entrega me volviera a mostrar el amor que dio para aliviar Las Penas que a su vez nuestra madre nos alivia también con su luz de Estrella.

Llegó el Lunes Santo y como siempre bajé a hablar con él y me dijo: “¿Lo has visto ya? ¿Lo has encontrado ya? Mírame y hallarás hoy en mi silencio y recogimiento lo que buscas… Y lo intenté creedme que lo intenté, hasta que lo vi pasar por el parque… Víctimas del terrorismo, se llama, víctimas que nos enseñan a seguir amando a los nuestros y a defender siempre lo nuestro.

Pasó el Martes Santo y volvió a recordarme y marcarme su camino de distintos modos y formas, el amor de una madre hacia su hijo que nos muestra el frontal del paso de Negro. Señor de la humildad y paciencia, el amor que llega desde la iglesia de San Sebastián y el perdón que Dios nos muestra bajo su silencio y paso firme a golpe de muñidor y tambores…

Y tuvo que llegar un día gris… Gris por las nubes… Miércoles Santo, mi virgen, mi madre, del Amor y la Esperanza, así la bautizaron con mucho acierto… No quiso el destino que saliéramos, pero… ¿ De verdad fue el destino? El señor me volvió ha decir que todo Amor siempre va acompañado de esperanza y de lágrimas, al principio de alegría porque pensaba que saldríamos pero al final se tornaron amargas pero con ojos de esperanza…

Jueves santo otra vez desde un barrio humilde… Ciudad jardín… Mi madre me dijo que era ese día en el que las lágrimas amargas que derramé el día anterior se iban a tornar en lágrimas ese amor y cariño…

Resumiendo… En la humildad de los pequeños gestos radica la inconformidad del amor sin límites… Todo cambia en segundos, nadie sabemos nuestro destino pero si somos dueños de él, démosnos amor y cariño sin esperar nada a cambio y ese amor será mucho mayor.

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