La izquierda laicista o el ataque que no cesa

Historia

La leyenda negra que pivota en nuestra ya acrisolada historia, su anticlericalismo  y demás desmanes historiográficos se hacen presentes, cada vez más y por desgracia en muchos medios, sobre todo en los apesebrados de las últimas décadas. Bien parece que de desde bastantes años atrás, se hubiese levantado la veda.

Como botón de muestra, quiero citar a la colega radiofónica N. Concostrina, que en la cadena de radio de mayor audiencia en España, trata  cual si fuese “una lección de historia con mucho humor”, la influencia masónica en nuestro pais, también llamado España.

Y lo hace como si la Iglesia estuviese obsesionada con la masonería. Incomprensible según su opinión, dado que los masones son, los mayores garantes de una “modélica tolerancia” y son ellos los que sufren los ataques de una omnímoda e intolerable iglesia católica y que ya dura siglos. Nada más lejos de la realidad.

También en cuanto al tiempo se refiere, pues su andadura es más bien corta, dado que la Masonería como tal,  según los expertos, nació el 24 de junio de 1717, es decir antes de ayer, si lo comparamos con los XXI siglos de la Iglesia Católica.

Pues bien como decía, surgió en Londres, muy cerca de la catedral de San Pablo, en plena construcción de sus muros. Y como resultado de la unión de cuatro “logias” que operaban contra la católica Casa Estuardo. Prueba de ello es, que la tumba de los últimos miembros de esta dinastía se ubica en San Pedro del Vaticano.

Siendo la alianza de estas cuatro logias, las que dieron origen a la Gran Logia de Londres, más tarde la Gran Logia Unida de Inglaterra. cuya cabeza visible es el Príncipe Eduardo, Duque de Kent.

El doctor en historia Alberto Bárcena, gran experto en esta materia y muchas otras, como el avispado lector conocerá. Contradice a esta intrépida colega, en la consideración de que la Iglesia, esté obsesionada contra los masones porque si, y que los católicos seamos los más despiadados agresores de esta “sociedad secreta”, y que por tanto nos convertimos en piezas claves de la cada vez más descalabrada y falsaria Leyenda Negra.

Y es que la cosa toma un cariz con tufillo luciferino, cuando Concostrina, se pregunta con cierta ironía ¿Qué les importará a los católicos que otros grupos de ciudadanos hagan sus “cosas” con sortilegios y ropajes?. Cuando los católicos se pasan la vida “participando en ritos mágicos con la sangre, la carne y las transubstanciaciones”.

Ah y por ahí no transijo, pues pasaría por el aro blasfemo y ofensivo de la “radioparlante”. Dado que compara sus “tenidas”, que es como llaman a las reuniones de las logias, ataviados de mandiles y demás ropones, que si son verdaderas tertulias, con sortilegios, hechizos y conjuros a Baphomet o cualquier otra de sus deidades exotéricas al uso.

Con las celebraciones litúrgicas que se ofician en nuestros templos, para mayor gloria de Dios, su Santísima Madre la Virgen María o sus Santos, muy especialmente con la Eucaristía, fuente, centro y culmen de nuestra vida cristiana.

Mientras en estas “tenidas”, los componentes y altos grados de sus “sociedades secretas” reunidos con periódica frecuencia lo hacen espuriamente entre otros menesteres para “planchar leyes”, pues así también nombran a la discusión y aprobación de leyes que han sido y serán posteriormente ratificadas en los parlamentos nacionales, con el beneplácito de Europa la Europa, que muchos no votamos y que Julio Anguita aborrecía porque, ni es unión, ni es europea, pues es contraria a la vieja Cristiandad, pérfida, protestante, luterana, anticatólica, postmodernista, degenerada, globalista, secesionista, vasalla de Estados Hundidos y amiga de Turquía.

La diferencia es por tanto astronómica en su ser y significado, imposible de igualar y en ningún caso superar.

La legalización del aborto y los métodos anticonceptivos, la ley de memoria histérica, de género, lgtby, trans, o la del cambio de clima climático, fueron “requeteplanchadas” y sin lugar a dudas,  tuvieron la primera lectura del “instrumento de trabajo” de los diferentes y sucesivos gobiernos de la izquierda globalista en sus particulares  “tenidas”, para mayor gloria de la libertad, igualdad. y fraternidad, entre otras zarandajas… Burdamente sustitutas de las virtudes cristianas: Fe, Esperanza y Caridad.

(Continuará)

JUAN MANUEL GÓNGORA RAMOS                       Periodista

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